Las despedidas son pan de cada día, mi desayuno por la mañana, el agua que me quita la sed. De su recuerdo solo me queda el sabor de un cigarro lucky strike light. Con la claridad que mi decisión fue la correcta, efectuada en el momento preciso y el distanciamiento nuestra mejor salida. No puede dejar de existir un vacío en mi estomago cada vez que recuerdo el tema, cada vez que veo una foto de ella, y el dolor en el pecho cuando visualizo que su acompañante no soy yo.
Recordar nuestros momentos vividos, y situaciones íntimas que nos envolvieron.
Cuando percibí, que nuestro último vinculo lo habías eliminado de nuestro mundo. Perdí la noción de lo correcto que una vez creí, que aquella determinación era nuestra mejor salida. Pero en la actualidad como he mencionado, ya no sé si es tan efectiva mi decisión. Es como dicen por allí: "errar es de humanos", a veces me gustaría ser un robot.
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