jueves, 1 de septiembre de 2011

Luna sangrienta


La noche cubre nuestras espaldas. Y sobre la misma veo la luna burlesca sonriendo finamente entre el firmamento. Mis lagrimas caen como estrellas fugaces para luego depositarse en la arena fria que envuelve mis pies. Maldigo al cielo por este corazon partido. El amor no correspondido hiere mi organo como filas navagas de acero frio, lento y doloramente. Escupo al hielo y juro no volver a enamorarme, aborreciendo toda semejanza al sentimiento amor. Es cuando la luna sonriente me hablo... Solidarizando con mi dolor, justifica mi pena en un estado culposo del universo. De las almas errantes que sufren al igual que yo y como ella esta dispuesta a sacrificarse y arrebatarnos nuestros sufrimientos amorosos. Con lagrimas en los ojos le clamo que haga lo que haga, que sea pronto, porque este sentimiento reprimido y no correspondido me corroe el interior. Es ahí cuando la noche se volvio en oscuridad total, y la luna exclama: sin amor, no hay dolor!   abre sus fauces y en mi retina queda solo el recuerdo de una luna llena gigante, con unos filosos dientes apoderandose de mi ser. Me veo caminando retornando mi camino. La luminosidad se la noche hace bailar mi sombra sobre la arena. Miro mi pecho y un hueco negro es mi distintivo. Giro para verla otra vez y esa hermosa luna sonreinte ahora se ha transformado en sangrienta.

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