Fue entonces, cuando la razón supero al sentimiento, y esta le reprocho los impulsos incontrolables impulsos que había encadenado.
La razón le interrogo durante una larga jornada, concluyendo con la última pregunta - ¿estás segura que podrás cumplir con el sentimiento reciproco que se generara?, el sentimiento sin miedo y dispuesto a rebatir la interrogante, pero guardo silencio y digirió su vista al suelo. Pasaron minutos y la escena se mantuvo.
La razón quiso ser paciente y le dio espacio a que el sentimiento finalmente respondiera
-Tengo miedo, dijo, y continúo: -Temo que yo no seré sincero y temo el sufrimiento que podría generar. No conozco mi límite y no sé si podre soportarlo.
Sin embargo, quiero vivirlo, quiero experimentarlo. No puedo morir sin conocer mis límites y para ello debo enfrentar mis temores. Quiero saber sombre el amor y vivir de el y tal vez morir por el. ¿Cómo puedo privarme de tales sensaciones y sentimientos?
La razón no quiso interrumpir el discurso del sentimiento y le dejo explayarse.
El sentimiento con sus ojos apunto de borbotear lágrimas por la emoción mirando hacia el cielo, buscando una respuesta. La razón con un paso atrás, dio media vuelta sin mirar atrás, pero en voz alta dijo - Cuando acabe, no me hagas decir nuevamente "Te lo dije".
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