miércoles, 7 de septiembre de 2011
el pecado
Porque esta vida agria nos conlleva a pecar, convivimos con el pecado a diario. Con el hilo del momento, de la vida, arriesgamos nuestras vidas. Con el dolor de nuestros seres queridos cargamos. Que ganas en depender de la vida paradisiaca que se gastan, en su imagen reflejo mi horrible yaga. Que siempre esta viva y nunca sanará. Porque del pecado vivo, y en pecado moriré. La salvación esta en unos pocos y yo ya no pertenezco a esa categoria.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Luna sangrienta
La noche cubre nuestras espaldas. Y sobre la misma veo la luna burlesca sonriendo finamente entre el firmamento. Mis lagrimas caen como estrellas fugaces para luego depositarse en la arena fria que envuelve mis pies. Maldigo al cielo por este corazon partido. El amor no correspondido hiere mi organo como filas navagas de acero frio, lento y doloramente. Escupo al hielo y juro no volver a enamorarme, aborreciendo toda semejanza al sentimiento amor. Es cuando la luna sonriente me hablo... Solidarizando con mi dolor, justifica mi pena en un estado culposo del universo. De las almas errantes que sufren al igual que yo y como ella esta dispuesta a sacrificarse y arrebatarnos nuestros sufrimientos amorosos. Con lagrimas en los ojos le clamo que haga lo que haga, que sea pronto, porque este sentimiento reprimido y no correspondido me corroe el interior. Es ahí cuando la noche se volvio en oscuridad total, y la luna exclama: sin amor, no hay dolor! abre sus fauces y en mi retina queda solo el recuerdo de una luna llena gigante, con unos filosos dientes apoderandose de mi ser. Me veo caminando retornando mi camino. La luminosidad se la noche hace bailar mi sombra sobre la arena. Miro mi pecho y un hueco negro es mi distintivo. Giro para verla otra vez y esa hermosa luna sonreinte ahora se ha transformado en sangrienta. domingo, 24 de julio de 2011
Una noche como aquellas
La noche sobre nuestros hombros era el indicio de una velada sin destino. Nuestra reunión comenzaba con un epic fail para ver una película de moda en el cine, y he caído en la realidad que hace años que había visitado por última vez una sala. Los cines que en mi recuerdo se mantenían, ya no existían. Y la exclusividad de la temporada dejaba ver entre las filas de la caja, a pequeños querubines infiltrados para ver las funciones en cartera. Cambiamos los planes y decidimos ir a pasar el gusto amargo del intento fúnebre de ver una película a un bar de poca monta, pero tan frecuentemente que sus bolsillos se llenan de nuestro dinero fácil, que solo se sacia con licores baratos.
Mucha gente, mesas llenas. Ya estaba creyendo que el mundo había generado un complot en mi contra para que nada sucediese bien. Una luz brillo en el incomodo momento que podríamos vivir, o esa luz me llevo a un momento incomodo que tal vez podría haber evitado. Introspectivamente he evitado pensar en ello, porque desconozco si fue positivo o no. Pero que sea lo que fuese, ya en el pasado este. Un día ya transcurrido, una página dada vuelta.
Feminismo, ultra feminismo sobre la mesa, los comentarios gritados a viva voz sobre las injusticias de la humanidad contra la mujer, y el machismo dominado el mundo. Temas tan irrelevantes como la misma existencia de Margarita Pizarro, Ama y señora de sus lacayas que la siguen.
.... Continuara.
Mucha gente, mesas llenas. Ya estaba creyendo que el mundo había generado un complot en mi contra para que nada sucediese bien. Una luz brillo en el incomodo momento que podríamos vivir, o esa luz me llevo a un momento incomodo que tal vez podría haber evitado. Introspectivamente he evitado pensar en ello, porque desconozco si fue positivo o no. Pero que sea lo que fuese, ya en el pasado este. Un día ya transcurrido, una página dada vuelta.
Feminismo, ultra feminismo sobre la mesa, los comentarios gritados a viva voz sobre las injusticias de la humanidad contra la mujer, y el machismo dominado el mundo. Temas tan irrelevantes como la misma existencia de Margarita Pizarro, Ama y señora de sus lacayas que la siguen.
.... Continuara.
lunes, 11 de julio de 2011
Cagar
Cagar, defecar, echar la.... El placer de exportar nuestros desechos orgánicos y no tan orgánicos. Aguantar hasta no poder más y luego expulsarlos hasta que el cuerpo dice basta. Acompañados por dolor de guata, movimiento estomacal, entre otros. Es uno de los mejores placeres de la tierra junto con orinar.
Los encuentras e sus diversas y variadas formas, tamaños y texturas, como un condón o dildo juguetón. Al fin de cuentas, todo tiene una relación genital, valga la redundancia. Pero junto a este exquisito placer, se le acompaña la pasividad de cagar tranquilo. Creo que aquel momento es el más sublime de todos. Es cuando dicen estar ene l trono.
Las peores situaciones que se pueden producir en nuestro momento, es cuando hay alguien además de tu persona en el baño, independiente de lo que esté haciendo, ya es una traba para que nuestro tímido ano, libere la opresión del momento. El peito reprimido, el poto cohibido. Todos estos sucedáneos detonan un momento inocuo para nuestra angustia anal. Pero creyendo que solo por uno o más personas la situación era horrible, es porque no has vivido la peor experiencia de todas, que acabe el papel higiénico. O la vergüenza de tu vida... Cagarte sin alcanzar a entrar a un baño.
Miedo
Tengo miedo, de mi inseguridad y mi inexperiencia. Que me jueguen una mala pasada. El abandono es una opción tras una puerta enumerada, tan bien escondida que no se cual es cual. Los números distribuidos uniformemente del 1 al 3 me desconciertan. Me descompenso, tengo miedo. Y no sé qué hacer, improviso, porque lo he visto en la tele. Pero lo estoy realizando bien? Tengo miedo de que la testarudez pueda cegarme y no pueda accionar bien. Tengo miedo...
jueves, 7 de julio de 2011
Razón y Sentimiento
Fue entonces, cuando la razón supero al sentimiento, y esta le reprocho los impulsos incontrolables impulsos que había encadenado.
La razón le interrogo durante una larga jornada, concluyendo con la última pregunta - ¿estás segura que podrás cumplir con el sentimiento reciproco que se generara?, el sentimiento sin miedo y dispuesto a rebatir la interrogante, pero guardo silencio y digirió su vista al suelo. Pasaron minutos y la escena se mantuvo.
La razón quiso ser paciente y le dio espacio a que el sentimiento finalmente respondiera
-Tengo miedo, dijo, y continúo: -Temo que yo no seré sincero y temo el sufrimiento que podría generar. No conozco mi límite y no sé si podre soportarlo.
Sin embargo, quiero vivirlo, quiero experimentarlo. No puedo morir sin conocer mis límites y para ello debo enfrentar mis temores. Quiero saber sombre el amor y vivir de el y tal vez morir por el. ¿Cómo puedo privarme de tales sensaciones y sentimientos?
La razón no quiso interrumpir el discurso del sentimiento y le dejo explayarse.
El sentimiento con sus ojos apunto de borbotear lágrimas por la emoción mirando hacia el cielo, buscando una respuesta. La razón con un paso atrás, dio media vuelta sin mirar atrás, pero en voz alta dijo - Cuando acabe, no me hagas decir nuevamente "Te lo dije".
La razón le interrogo durante una larga jornada, concluyendo con la última pregunta - ¿estás segura que podrás cumplir con el sentimiento reciproco que se generara?, el sentimiento sin miedo y dispuesto a rebatir la interrogante, pero guardo silencio y digirió su vista al suelo. Pasaron minutos y la escena se mantuvo.
La razón quiso ser paciente y le dio espacio a que el sentimiento finalmente respondiera
-Tengo miedo, dijo, y continúo: -Temo que yo no seré sincero y temo el sufrimiento que podría generar. No conozco mi límite y no sé si podre soportarlo.
Sin embargo, quiero vivirlo, quiero experimentarlo. No puedo morir sin conocer mis límites y para ello debo enfrentar mis temores. Quiero saber sombre el amor y vivir de el y tal vez morir por el. ¿Cómo puedo privarme de tales sensaciones y sentimientos?
La razón no quiso interrumpir el discurso del sentimiento y le dejo explayarse.
El sentimiento con sus ojos apunto de borbotear lágrimas por la emoción mirando hacia el cielo, buscando una respuesta. La razón con un paso atrás, dio media vuelta sin mirar atrás, pero en voz alta dijo - Cuando acabe, no me hagas decir nuevamente "Te lo dije".
martes, 21 de junio de 2011
El día
No recuerdo la fecha, creo que estoy en la semana. Me duele el útero, parece que me indispondré. Transcurrió el día y voilà! Una mancha rojiza es prueba indiscutible que ha llegado mi mal e indeseable ciclo menstrual. La observo con desagrado en el papel higiénico a punto de botar.
Me incorporo y como no estaba preparada, agarro un montón de papel higiénico o como mal llamado -"confort", lo pongo en mi entrepierna y subo más que rápido mi calzón, busco en mis bolsos las toallas higiénicas que compre el mes pasado, pero no estaban, allá tampoco, acá menos... -"Maldición" exclamé. -"Se me acabaron" pensé. Eran pasadas las doce, no encontraría ni aunque quisiese un local abierto para comprar toallas, resignada me quede con el papel confort en mi calzón y con un enfado me acosté.
Al despertar, me di cuenta que no había manchado la cama, un alivio. Me prepare para ducha y al salir, recordé que aun quedaban tampones olvidados de una amiga que los dejo en mi casa. Los encontré, pero jamás en la vida los he usado. Es como un lápiz, pero con un cordel. Con forma no muy convincente.
Mire las instrucciones pero no habla sobre -¿Cómo se inserta?-, solo menciona instrucciones de - ¿Cómo opera el dispositivo tampón? Es un lápiz que dentro tiene un cotoncito gigante. El lápiz como yo lo denomino tiene 2 borros de cartón, que permiten el desplazamiento dentro de la vagina, pero estos se saldrían ¡Pero no informa cuando ni donde!
Busque rápidamente por internet y seguí las instrucciones dibujadas de una página que encontré.
-"Dios, esto es tan incomodo como cagar en baño ajeno, reclamaba. Seguí las indicaciones de inserción, se lee sencillo. Me pongo en posición de combate, subo mi pierna a la cama y con uno tomo el tampoco y con el otro me intento abrir paso para que el enemigo se introduzca en mi cuerpo.
La recordación dice lo siguiente:
¿Cómo inserto un tampón?
Puedes estar preocupada y nerviosa acerca del uso por primera vez de un tampón. Habla con tu mamá o una amiga que haya usado tampones (A las 7:00 am, me parece una imposible opción). Es importante que primero aprendas cómo utilizar un tampón y luego, ¡simplemente relájate! (WTF? he leído instrucciones espero que hayan sido lo suficientemente didácticas para que pueda aplicar esto). Entre más te relajes, más fácil será la inserción. Cuando estás nerviosa, tus músculos se tensan, y hacen la inserción más difícil. La primera vez que utilices un tampón, trata de que sea en un período que tengas flujo abundante, para que al insertarlo resbale más fácil. Escoge el tamaño más pequeño de tampón para tu primera vez. Siguiendo estas simples instrucciones, y aquellas que vienen en el paquete de tus tampones, tu primera experiencia con tampones debe ser fácil. (Ok, me siento relajada, leí las recomendaciones, estoy ready)
1) Ponte en una posición cómoda, sentada o parada. Algunas mujeres prefieren colocar una pierna en el asiento del baño o la tina mientras que otras prefieren acostarse. Después de que encuentres la posición que es más cómoda para ti, sostén el tampón con los dedos con los que escribes. Sostén la mitad del tampón, en el punto donde el tubo interior pequeño se inserta en el tubo exterior largo. Asegúrate de que el hilo está visible y apuntando hacia afuera de tu cuerpo.
- Hasta aquí, es lo más natural que he realizado, estoy cómoda, estoy de pie, no pretendo recostarme, porque no será parte de mis postura del kamasutra la inserción de un tampón.
2) Con tu otra mano, abre los labios (los pliegues de piel alrededor de la entrada de tu vagina) y coloca el tampón en la entrada de tu vagina. (Ver el cuadro 1 abajo).
- Sencillo. ¡Vamos por ello!
3) Gentilmente empuja el tampón hacia la entrada, como tratando de llegar a tu espalda. Para cuando tus dedos toquen tu cuerpo y el aplicador, o tubo exterior, esté completamente dentro de tu vagina. (Ver el cuadro 2 abajo).
- Fácil, se desliza, espera... me perdí, ¿Cómo? Argh, se desarmó. Mi primer fail.
4) Una vez que el aplicador o tubo exterior está dentro de ti, utiliza tu dedo índice para empujar el tubo interior (el tubo al que está conectado el hilo para removerlo) a través del tubo exterior.
- Otra vez, fail!!! ¡Se desarman! ¡¿Por qué se desarman?!
5) Una vez que el tubo interior este todo adentro, utiliza tu pulgar para sacar el aplicador o tubo exterior. (Ver el cuadro 3 abajo). Asegúrate que el hilo cuelgue fuera de la entrada de tu vagina. Más tarde, para remover el tampón, solamente jala hacia abajo el hilo.
- 3 Fail!, revise la imagen de mil y una forma, pero no lo logré.
-¿Por qué me tiene que suceder esto a mi?, con una lágrima asomándose en mi ojo, pensaba introspectivamente. Estaba resignada a usar una mota de papel confort para impedir que manchase mi ropa.
¡Pero en una ojeada loca, vi un bolso que no había trajinado, y ahí estaban! ¡Donnasept sin alas! iluminadas sean, me la coloque rápido, me vestí y salir corriendo, 8:00 am. Voy atrasada.
domingo, 19 de junio de 2011
Programación
Las despedidas son pan de cada día, mi desayuno por la mañana, el agua que me quita la sed. De su recuerdo solo me queda el sabor de un cigarro lucky strike light. Con la claridad que mi decisión fue la correcta, efectuada en el momento preciso y el distanciamiento nuestra mejor salida. No puede dejar de existir un vacío en mi estomago cada vez que recuerdo el tema, cada vez que veo una foto de ella, y el dolor en el pecho cuando visualizo que su acompañante no soy yo.
Recordar nuestros momentos vividos, y situaciones íntimas que nos envolvieron.
Cuando percibí, que nuestro último vinculo lo habías eliminado de nuestro mundo. Perdí la noción de lo correcto que una vez creí, que aquella determinación era nuestra mejor salida. Pero en la actualidad como he mencionado, ya no sé si es tan efectiva mi decisión. Es como dicen por allí: "errar es de humanos", a veces me gustaría ser un robot.
lunes, 13 de junio de 2011
viernes, 10 de junio de 2011
Entre rezos y lágrimas
Y su vida se escurrió entre mis manos, al igual que el agua retenida con las mismas. - Ayúdame Dios, le dije. No le hagas más sufrir, - si este es el momento por favor que sea rápido, continué.
- Tata, tatita, despierta. Mírame, le hablaba y gritaba a medida que no recibía respuestas. Observe sus ojos idos, distorsionados, hacia el cielo. De color gris se percibían, dándome a entender que su alma se escapaba entre los últimos suspiros proveniente de su boca, la cual mostraba los últimos indicios de esta lucha agotada, en donde la enfermedad había sido victoriosa. Entre mis piernas y brazos perdió sus últimos respiros, su cuerpo se torno pesado y la calidez de su cuerpo era absorbida por el parquet. Lo abrace entre rezos y lágrimas, suplicando por su alma, su tranquilidad. Confundida por la situación quise escuchar sus respiros, pero mi nerviosismo me lo impedía, no escuchaba su respirar, tampoco sus latidos. Intente tomar su pulso, pero mi cuerpo emanaba pulsaciones por millones, sentía solo el latido de mi corazón entre mis dedos. Luego de unos minutos la respuesta estaba en mi cabeza. Y le dije a ella: - Ya dejo de respirar.
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